Esencia

Relato SonOro juega con la palabra. Produce pequeños textos poéticos, también cuentos. Observa, lee y comenta lo que otros hacen, para alimentarse. Y anima a algunos pocos a divertirse con la palabra.

domingo, 27 de octubre de 2013

Otros paisajes

En el año 2009
se estrenó la película
EL VUELCO DEL CANGREJO.


Yo fui a verla porque conozco a Miguel Vargas,
el sonidista.
Tal como mi madre
tengo la manía de las comparaciones,
ella a su manera, yo a la mía.
Viendo EL VUELCO
me acordé mucho de cuando,
muchos años atrás,
vi EL OLOR DE LA PAPAYA VERDE.
Para ese entonces yo sentí
que esa era una película
muy diferente a todas las demás.
Muchas imágenes, pocas palabras.
Un ritmo laaargo y sostenido,
contadas acciones.
Una relación de similitud conmigo misma,
por aquello de la velocidad,
y un claro contraste con mi caracter,
por aquello de la escasez de palabras.


En el 2011 estuve viviendo en Villavicencio.
Fue una experiencia increíble,
y muy difícil también.
Con tan solo un año de estadía
pude dimensionar un poco más país,
pude darme cuenta de lo cerrada que puede ser
la percepción que se tiene del territorio
viviendo toda la vida en la ciudad,
en la capital,
perteneciendo a la cómoda clase media.
Tengo muy claro que no quiero vivir en Villavicencio.
Pero quedé con muchas ganas
de seguir conociendo el país.
Tal vez el mundo entero.

Foto extraida de www.panoramio.com
Hoy fui a las salas de cine
del centro comercial Avenida Chile
a ver CAZANDO LUCIÉRNAGAS.
Otra vez Miguel involucrado en la producción,
esta vez como director de sonido.
Él, en un lindo gesto, me invitó.
Y yo asistí por él, claro está,
pero también porque me parece importante
apoyar el cine colombiano.
Voy poco a salas de cine,
aunque me encantan las películas,
pero cuando es una producción colombiana,
hago juiciosa la tarea.
Porque si la película no es vista
la bajan de cartelera
y más personas pierden la posibilidad
de verla.
No es nacionalismo,
muchísimo menos un COLOMBIA ES PASIÓN.
Es un simple lema que rige mi vida.
Si yo quiero que la gente
asista a un concierto para escucharme
yo quiero hacer lo mismo con los otros.
Porque si predico, aplico,
porque la cosecha depende de la siembra.


Pero yo quiero es hablar del país.
Porque eso fue lo que quedó resonando en mi cabeza.
Así son las regiones de Colombia.
Abandono.
Paisajes alucinantes.
Soledad.
Calma y tranquilidad.
Limitaciones.
Pocas expectativas de vida.
Resignación.
Recursos naturales al infinito.

Últimamente, con todo este asunto
del PARO AGRARIO CAMPESINO
he conversado con amigos y amigas
de la triste situación del campo colombiano.
Los campesinos no obtienen lo suficiente
y unos pocos ganan por montón.
Y entonces se convierte en ideal de vida
venir a vivir al monstruo.
Porque aquí está el movimiento económico,
aquí están las posibilidades laborales,
aquí está la actividad cultural.
Estando en el llano
yo vi mucho dinero a mi alrededor
pero tan mal invertido,
tan malgastado...
Se ve como aceptable
un único modelo de vida,
no hay chance de ser un poquito diferente.
Esta peli de las luces voladoras
me hizo recordar de mi deseo 
de seguir conociendo más país,
porque ya lo había olvidado.
Es que al estar lejos de la capital
la extrañé tan profundamente
que al principio hasta disfrutaba
que me estrujaran en el transmilenio.

Foto extraida de www.semana.com
Pero este asunto del campo
es una conversación larga y compleja.
Y yo en realidad lo que quiero decirles
es que recomiendo ver esta película.
Porque el PARO AGRARIO CAMPESINO
no ha cesado.
Es una actitud que podemos conservar.
Comprando nacional.
Consumiendo nacional.
Difundiendo nacional.
Ser colombiano
no se trata solamente
de ponerse una camiseta color sol.

LAS PELÍCULAS NACIONALES SON ORO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario